Si los padres tienen mala relación, los hijos tienen más riesgo de suspender

Nadie pone en duda que el divorcio afecta negativamente a los miembros de la familia. Es un proceso doloroso que influye no sólo en el bienestar de los cónyuges, sino también en los hijos que ven cómo su mundo se desestabiliza ante la nueva situación.
Pero ¿cuánto les afecta?, ¿en qué medida? Sandra Escapa, profesora del departamento de Sociología de la Universitat de Barcelona, ha analizado el efecto que el divorcio tiene en el rendimiento escolar de los hijos y de su investigación se concluye que, más que el hecho en sí de la separación, el factor clave en los resultados académicos es la mala relación que mantienen los progenitores.
De hecho, según Escapa, los hijos de padres divorciados que mantienen una relación de conflicto tienen 2,1 veces más probabilidades de suspender que los escolares cuyos padres se divorcian y mantienen una relación cordial entre ellos e, incluso, que los que viven con su padre y su madre. O aún más: los hijos de padres divorciados con una comunicación fluida y respe­tuosa tienen menos probabilidades de suspender que los que viven con ambos progenitores.
El estudio Los efectos del conflicto parental después del divorcio sobre el rendimiento educativo de los hijos, publicado en el número 158 de la Revista Española de Investigaciones Sociológicas (REIS), se basa en el análisis de las respuestas dadas por 2.371 adolescentes catalanes de entre 13 y 16 años en el momento de la entrevista y que están recogidas en el grupo de Familias e Infancia.
También, en las respuestas dadas por uno de los dos progenitores (en el 79,3% quien contestó fue la madre). El 81,7% de los adolescentes de la muestra vive con sus padres biológicos; el 12,3% son familias monoparentales y el 6% son familias reconstituidas (viven con uno de sus progenitores y la nueva pareja). En el caso de los que viven con uno de sus padres, la causa es el divorcio en el 72,3% de los casos.
Según este trabajo, y tras estudiar todas las variables relativas a la estructura familiar (relación entre los progenitores, relación de estos con el menor o motivo de la ruptura, entre otras), el resultado es clarificador: no es el divorcio en sí lo que afecta al menor en su rendimiento escolar sino la relación que sus padres mantienen después de la ruptura. Al hecho de que estos adolescentes tienen 2,1 veces más probabilidades de suspender que aquellos hijos de divorciados que mantienen una relación fluida se suma un dato sorprendente, en palabras de Sandra Escapa: que los hijos de padres divorciados sin conflicto tienen una menor probabilidad (la mitad) de obtener una media de suspenso que los hijos de familias biparentales.

La socióloga cree que el factor conflicto es “más determinante que el de divorcio

¿Cómo se explica este resultado? La socióloga cree que el factor conflicto es “más determinante que el de divorcio”. La ruptura puede ser en ocasiones preferible a mantener una relación de pareja conflictiva, al menos para los hijos, según se desprende de este trabajo.
Lo que ha vuelto a constatar la investigadora es que los ingresos del hogar son otro factor determinante para explicar los resultados académicos. Ya sea para explicar la nota media de suspenso o la nota media de excelente, los adolescentes que pertenecen a hogares con mayores privaciones económicas tienen una probabilidad 4,6 veces superior de sacar una nota media de suspenso y 3 veces inferior de sacar una media de excelente que los jóvenes con mayores ingresos del hogar.
De los resultados de este trabajo se extrae, según la investigadora, la necesidad de promocionar políticas de participación positiva del progenitor que no vive con el menor, así como la de desarrollar por parte de los servicios de mediación cursos que ahonden en la necesidad de mantener una relación cooperativa entre los padres después del divorcio
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