Un magistrado otorga la custodia compartida de una menor a ambos padres para que la madre pueda incorporarse al mercado laboral

Un juez del juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº1 de Leganés (Madrid) así lo ha ordenado después de que Isabel Agraz Fernández, la progenitora interpusiese una demanda por lo contencioso, ya que el padre aludía “falta de tiempo” para cuidar de su hija.
“Patria potestad y custodia compartida por periodos de semanas alternas”. Ese ha sido el fallo inapelable que dictó recientemente un magistrado del juzgado madrileño de Primera Instancia e Instrucción nº1 de Leganés “por los efectos positivos” que tendrá en la hija de la expareja dicha decisión.

El caso llegó a esta sala después de que Isabel Agraz Fernández, la madre, intentará que el padre se hiciera cargo de su pequeña en igualdad para poder reincorporarse al mercado laboral y no conseguirlo ni mediando entre abogados. “No me quedó otra opción que llegar a los juzgados. Desde el primer momento yo siempre he sido partidaria de la custodia compartida, ya que con mi hijo mayor así lo hago y porque creo firmemente que es lo mejor para el menor. Siempre se lo hice saber al padre de mi hija, pero él se opuso haciendo referencia a su situación personal de falta de tiempo, cosa que es más que discutible”, explica a Público.
Y es que la demandante, tras separarse de su pareja (cuando la niña tenía tres años de edad) e intentar comentar con él personalmente su punto de vista, solo tuvo el no por respuesta. “A partir de ahí comenzó este periplo. Primero durante meses hablando nosotros, intentando llegar a un acuerdo y en vista de que no funcionó se optó por que se pusieran en contacto los abogados de las partes para ver si entre ellos podría haber solución, pero ni siquiera esto resultó. Por lo que muy a mi pesar no pude hacer más que interponer una demanda por contencioso para que un juez determinara qué era lo mejor para mi hija”, recuerda Agraz.
“Por los efectos positivos”

El juez tuvo muy clara su decisión. “La madre manifestó en su declaración que quiere incorporarse al mercado laboral por lo que es necesario que el padre de su hija se involucre en su custodia”, tal y como se lee en el fallo al que este medio ha tenido acceso.
Ahora Agraz quiere hacer pública la resolución “porque sabe que este tipo de sentencias con perspectiva de género “no son habituales” y porque en numerosas ocasiones la han tachado de "mala madre” por reclamar los derechos de su hija. “Además, siempre se habla de los casos habituales donde es la madre la que quiere la custodia monoparental y el padre reclama la compartida teniendo que llegar a juicio, y se habla de lo injusto que es esto para los hombres. Y en esta ocasión yo soy procustodia compartida porque entiendo que es lo mejor para la niña y es su padre el que se negaba rotundamente desde el principio. Creo que también deben conocerse estos casos para que no se encasille a las mujeres ni a estas situaciones”, explica la demandante.

Una situación que se produce porque el padre durante todo el tiempo que ha durado el proceso alegaba que tanto su horario de trabajo como su madre, a la que tenía mayor, le impedían hacerse cargo de su pequeña. Doble excusa que según la demandante le resultaba perfecta pero que sin embargo el juez no vio justificable.
“Cierto es que su horario laboral le puede impedir atender a nuestra hija a la hora de llevarla al colegio, pero eso mismo le sucede a la mayoría de los españoles que trabajan con hijos en edad escolar, que no tienen otra opción que tirar de ayudas familiares o de cualquier otro tipo para poder cumplir a nivel laboral y cubrir las necesidades de sus hijos. De igual forma él alegaba que su madre era una persona mayor y no estaba en disposición de atender en las debidas condiciones a nuestra hija. Pero lo que es cierto es que su madre es una persona de 68 años, en plenas facultades, que conduce y tiene coche propio, y que, para más inri, atiende a otro nieto de la misma edad durante dos semanas al mes que es el tiempo que le corresponde a su otro hijo también separado. Siendo por ello poco creíble que no pudiese echarle una mano al padre de mi hija, tal y como él defendió en el juzgado que hacía cualquier abuela”, destaca.
Lo importante es su pequeña

Tras la decisión judicial la madre no ha hablado con el demandado de la misma, pero intuye que no se la ha debido de tomar muy bien, “ya que hemos llegado hasta este punto debido a su negativa y cabezonería. Y entiendo que el que un juez te quite la razón sobre aquello que creías que era la verdad absoluta, no debe ser satisfactorio”, dice. “En este caso la no responsabilidad de él se debe al tiempo que dedicar a la niña y que a él le supone adecuar sus rutinas y modificar sus tiempos adaptándolos y cuadrando con la menor y sus necesidades que es lo primordial”, añade Isabel.

Unas necesidades y cuidados que deben ser compartidas de igual forma entre ambos progenitores cuando hay situaciones de simple ruptura de la pareja ya que las criaturas son de ambos. “Los hijos son de los padres y de las madres. Ambos toman la decisión de traerlos al mundo y de ambos son las responsabilidades y los derechos. Y más teniendo en cuenta los tiempos que vivimos, donde tanto hombres como mujeres estamos incorporados al mundo laboral y estamos más que suficientemente preparados en todos los aspectos vitales, y con ellos me refiero principalmente al ámbito laboral y familiar. No entiendo ni comparto que la mujer sólo por ser madre tenga que verse relegada al cuidado de los niños, cuando estamos igual de preparadas y tenemos las mismas opciones y derechos en el mundo laboral”, explica.
Tras la reciente decisión judicial Isabel muestra su gran alegría, “estoy muy contenta”. Satisfacción que no es solo por ella, sino sobre todo por su pequeña que ya tiene seis años. “La niña demandaba cada vez más estar con su padre. A parte creo que es lo justo, que los dos progenitores tengan derechos y asuman deberes en igual medida. De momento no he hablado con mi hija sobre el cambio de situación que la sentencia supone. Y aunque es muy pequeña aún, ella reclama más presencia de su padre y me ha dicho en innumerables ocasiones que quería estar más tiempo con su él”, reconoce.

Por último, esta madre tiene claro que el fallo de la sentencia no es fruto de la suerte sino de un profesional que ha hecho “más bien justicia” y que ha tenido “objetividad en cuanto a la situación”. Ahora Isabel solo quiere seguir adelante y vivir en mayúsculas. “Me siento aliviada porque ha sido un proceso largo de más de un año y con esperas tensas desde que interpuse la demanda. Creo que cada vez es más reconocido por la sociedad en general que tanto hombres como mujeres tenemos las mismas responsabilidades y que además es lo mejor para los menores, que convivan con ambos y tengan todas las facetas cubiertas”, finaliza

Nuria Coronado Sopeña @NuriaCSopena
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