La custodia compartida: la difícil batalla de los padres

Aunque cada vez más padres solicitan la custodia compartida, la realidad es que apenas se logra, explica el letrado José María del Río. Buscar el acuerdo con la pareja, una de las claves del éxito

MATUCHA GARCÍA Cambia el modelo social y con éste los roles de los miembros de las unidades familiares. Si la ley del 81 atribuía de forma directa la guardia y custodia de los hijos menores de siete años a la madre, en la actualidad es posible solicitar la custodia compartida. Al menos en la teoría, porque la práctica es bien distinta y arroja cifras casi anecdóticas, explica el abogado de familia José María del Río Belmonte. Cada vez es mayor el porcentaje de hombres, padres, que aunque se separen de su pareja, quieren participar de forma directa y el mayor tiempo posible en el cuidado y desarrollo de la vida de sus hijos. Pero éste está en «desventaja» desde el punto de vista jurídico, indica el letrado.

Una cuestión y un problema controvertido que cada vez suscita mayor debate. Es por ello que este experto jurista, junto al periodista Carlos Moncada, han elaborado la publicación Hombre separado... ¿padre feliz?, que con un prólogo del juez Francisco Serrano se introduce en la problemática de la custodia compartida, los escollos actuales, y ofrece además consejos y recomendaciones para lograr lo mejor para todas las partes en un proceso de separación o divorcio.

Moncada define este libro como un ensayo reflexivo, una publicación de autoayuda que responde, entre otras cuestiones, a una clara pregunta: ¿Cómo aspirar a mejorar la lucha del hombre de hoy en una igualdad de trato con la mujer? ¿Es que acaso un proceso de ruptura de la pareja tiene que llevar aparejado que el varón no pueda participar en todas las decisiones de las vidas de sus hijos?

Las recomendaciones. El abogado de familia explica que cada vez es mayor el porcentaje de padres que piden la custodia compartida y critica que los resultados de los procesos judiciales difieran según la comunidad autónoma que se trate. «En Cataluña los jueces aplican la guarda y custodia compartida de forma preferente mientras que en Andalucía se aplica de manera excepcional. Además de exigir una serie de requisitos y condicionantes, en último extremo entra la valoración judicial», afirma.

Pero, ¿qué hacer ante un proceso de divorcio? Para empezar el letrado aconseja dejar al margen el término custodia compartida y hablar de un reparto proporcional del tiempo. «Quizás la madre se pueda sentir amenazada, por lo que en definitiva se trata de aumentar mi derecho a pasar más tiempo con mis hijos», comenta.

Para el abogado José María del Río, con más de 25 años de experiencia, existe una clave fundamental que es llegar a acuerdos. «Hay que desdramatizar el proceso, desjudicializarlo y ser coherentes y consecuentes para llegar a acuerdos. Siempre será mejor un acuerdo sobre una materia que ninguno», indica.

El fin último es aumentar el derecho a las relaciones con los hijos. Y, para llegar a tal fin, del Río ofrece un segundo consejo: nunca dar al juez una apariencia económica que no es. «No puedo decir que tengo una sola nómina si recibo ingresos por otra parte y además existen signos de ello. Hay que decir las cosas como son. Los alimentos no son para la madre, son para la cobertura de los gastos de esos hijos. Las cartas económicas hay que mostrarlas boca arriba. Siempre será peor lo que el juez pueda presumir que lo que esté demostrado», dice.
Éste y otros consejos y reflexiones son los que se ofrecen en esta publicación, que se presentará el próximo 19 de abril a las 20.00 horas en la sala Oyarzábal de la antigua sede de la Diputación provincial en la plaza de la Marina. Será desde este día cuando esté disponible además en las librerías malagueñas. «Es un tema candente, novedoso y al que hemos querido imprimir un enfoque distinto», indica Moncada.

La crisis. Por otra parte, el abogado de familia José María del Río afirma que es cierto que la crisis económica está provocando un aumento considerable de los procedimientos para la modificación de medidas (pensiones alimenticias), por el cambio de la situación económica del padre. A pesar de este incremento, dice, el resultado de los procesos es que los jueces son reacios a cambiar estas medidas a no ser que la situación se haya modificado de forma considerable.

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