La mediación como solución para problemas con perros

El Instituto de Salud Animal de la Municipalidad ofrece una vía de diálogo para que problemas que tienen como eje a las mascotas no lleguen a mayores. No se trata de un programa oficial sino de una iniciativa particular de la directora del organismo.


En las ciudades es cada vez más común tener perros en los hogares. Al tiempo que aumenta el número de canes en casas y departamentos, también sube el número de conflictos entre vecinos por mordeduras o ataques. Uno de los casos más resonantes ocurrió el año pasado, cuando el dueño de un perro debió -por orden judicial- pagar 15 mil pesos por el ataque del animal a un menor.

Cuando sucede un hecho de estas características, muchos rosarinos recurren al Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa) para solucionar el conflicto. El organismo, a través de su directora Diana Bonifacio, propone la mediación entre las partes como alternativa para llegar un acuerdo antes que el conflicto se agrave y llegue a la denuncia policial.

La responsable del Imusa explicó a Rosario3.com que no se trata de un programa formal, sino de una iniciativa personal que recién se inicia y puede progresar. Cuando algún vecino mordido o atacado por un perro llama al Imusa, la propia Bonifacio toma intervención en el asunto tratando de mediar y llegar a un acuerdo pacífico entre el denunciante y el denunciado.

Una diagnóstico similar realizan fuentes policiales, quienes confiaron a este medio que suele evitarse caer en la denuncia y se intenta una mediación, aunque a veces esa intervención fracasa. Eso ocurrió con el caso de una vecina de La Tablada que denunció a otra familia del barrio por los malos tratos a un perro y desde entonces la comenzaron a acosar e incluso llegaron a dispararle y golpearla. Y agregaron que reciben muchas denuncias contra los denominados perros agresivos.

Muchas veces algunos vecinos magnifican mucho las cosas y quieren hacer la denuncia policial y matar al perro o dejarlo encerrado en el Imusa. Lo que nosotros hacemos es tomar contacto con el dueño del perro para que traiga el animal a esterilizar y vacunar y luego lo devolvemos a su casa. Además, tratamos de mediar para que el conflicto no pase a mayores, contó Bonifacio.

La funcionaria, a cargo del Instituto desde hace dos meses, explicó que en el Imusa los perros atacantes no pueden quedarse aunque así lo pidan los vecinos que denuncian que fueron mordidos. Esa repartición está abarrotada de perros, hay animales por todos lados, por los pasillos, en la cocina, no tenemos más espacio. Por eso lanzamos también el programa de adopción.

La médica veterinaria explicó que la sociedad excluye cada vez más a los perros de la calle. El perro de raza ha desplazado al callejero que antes era cuidado un tiempo y luego apropiado. Ahora, cuando se ve un perro de la calle o hay algún problema con el perro del vecino, se recurre al ente estatal. Por eso no damos abasto y tenemos tantos perros abandonados en nuestras puertas, concluyó.